La diferencia entre estas profesiones ha suscitado desde que ambas conviven en el panorama profesional cierto desconcierto. Antiguamente se denominaba barbero al señor que cortaba el pelo a hombres y además les proporcionaba un afeitado apurado o les cuidaba la barba y el bigote. Pero, por si fuera poco, el barbero también realizaba otro tipo de servicios, como por ejemplo la extracción de muelas y pequeñas operaciones. Estas prácticas llevaron a los cirujanos a reclamar su prohibición en 1860, limitando su oficio a la higiene masculina. Pero fue la extensión de las peluquerías femeninas y una apertura en las ideas y en la forma de pensar en el siglo XX lo que hizo que este tipo de negocios germinara en algo diferente, ofreciendo nuevos servicios de estética al género masculino, empezando a convivir paulatinamente las barberías con los centros integrales de estética masculina.
Actualmente estos establecimientos ofrecen cortes, peinados, tratamientos capilares, asesoría de imagen, así como el mantenimiento tradicional de la barba. Pero todo esto requiere una formación y una preparación exhaustiva, para lo que se imparten cursos de peluquería de caballero en Badajoz que capacitan a los alumnos para realizar cualquier tipo de trabajo.
